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Informe de 2025

Informe de 2025

Las tablas de revalorización de las grandes empresas cotizadas de tecnología, ligadas a la Inteligencia Artificial (IA), publicadas en este medio anteriormente, no son solo un resumen de rentabilidad de 2025, son un mapa de la soberanía tecnológica actual, donde Europa ni aparece. Mientras los valores (IREN, OKLO, NVIDIA, etc.) cabalgan la cresta de la IA y la infraestructura de datos, el Viejo Continente es relegado al papel de árbitro y consumidor.

Es paradójico que la lista sea dominada por empresas estadounidenses y asiáticas. Europa se ha especializado en ser el "anciano gruñón" del mundo tecnológico: regula lo que no crea.

1. El Dilema de la Innovación vs. Regulación

Europa ha optado por el enfoque de la "ética por diseño". Con leyes como la AI Act o el GDPR, Bruselas busca proteger al ciudadano, pero a menudo a costa de asfixiar la agilidad empresarial. Mientras en Silicon Valley se aplica el lema "muévete rápido y rompe cosas", en Europa se debe pedir permiso antes de encender el servidor. El resultado es que el talento europeo (que lo hay, y mucho) acaba emigrando a empresas como Alphabet o AMD para poder escalar sus ideas.

2. El Techo de Cristal del Capital Riesgo

La tabla muestra rentabilidades anuales asombrosas (IREN +290%, OKLO +262%). Estas cifras solo son posibles tras años de inversiones masivas en fases tempranas. Europa carece de un mercado de capitales profundo y unificado. Una startup en Ohio tiene acceso inmediato a 330 millones de consumidores y miles de millones en capital; una startup en Madrid se enfrenta a 27 regulaciones distintas y un capital riesgo mucho más conservador.

3. La Dependencia del Hardware (La excepción de ASML)

Ninguna es europea ? hay un matiz técnico invisible: ASML (Países Bajos). Es la única empresa que impide que Europa sea un cero absoluto. Sin sus máquinas de litografía, ni NVIDIA ni TSM podrían fabricar los chips que alimentan esta revolución. Sin embargo, el hecho de que sea casi la única "joya de la corona" subraya la extrema fragilidad del ecosistema europeo.

4. La Inteligencia Artificial como Nueva Energía

La IA no es solo software; es potencia de cómputo y energía. Al ver tickers como OKLO (energía nuclear para centros de datos) o IREN (minería y centros de datos), vemos que la revolución de la IA está ligada a la infraestructura física. Europa, lastrada por costes energéticos altos y una burocracia lenta para crear nuevos centros de datos, está perdiendo la carrera por la infraestructura básica de la IA.

Conclusión: ¿Europa un Museo Tecnológico?

Si la tendencia se mantiene, el riesgo para Europa es convertirse en un "museo tecnológico": un lugar con una calidad de vida excelente, regulaciones ejemplares y paisajes idílicos, pero que depende totalmente de la tecnología de otros para que su economía funcione. Somos espectadores de una película que otros han producido, financiado y dirigido. La pregunta es si todavía estamos a tiempo de escribir, al menos, un giro de guion, en el desarrollo de aplicaciones verticales o IA soberana.